Pese a que muchos estén en plena depresión por la vuelta al trabajo y el fin de las vacaciones, algunos estamos de suerte y recién las hemos empezado. Ello llevó a servidor, y tras un año de ausencia por motivos laborales, a ejercer el derecho de abonado contra el Huesca. La vuelta al Estadio da lugar a reencuentros con los amigos, vecinos, conocidos, etc., y un sinfín de temas de debate y discusión. Y uno de ellos me llegó a sorprender por la facilidad que resulta meter una idea, mensaje, o concepto en el imaginario de las personas.

Ahora recién acabado el mercado, vemos que el Barça se ha desprendido de un total de 14 jugadores. Ya sea en forma de venta, cesión, carta de libertad o fin del contrato. Tras dichos movimientos, el club se ha embolsado un total de 138 millones de euros. Eso ha supuesto, para la gran mayoría de medios afines al club, uno de los mejores veranos en este aspecto. Acostumbrados a no tener casi ingresos en concepto de ventas, estos 138 millones han supuesto una gran inyección de capital para contrarrestar el dinero destinado a las grandes inversiones de los últimos dos años.

Pero por mucho que leamos ciertas cosas en la prensa, es necesario pensar por nuestra cuenta para no dejarnos embaucar y estar alerta. Cosa que para los aficionados puede dar igual, pero para los que somos socios no tanto. Seamos realistas, 138 millones de euros en 14 jugadores, sale a menos de 10 millones de euros por jugador.

El Madrid nos saca ventaja en ese aspecto. De lejos. Cristiano, con 33 años, ha dejado 110 millones en las arcas blancas. Danilo, ese infame lateral derecho que nadie quería, dejó 30 millones de euros la temporada pasada. Morata, Özil, etc. Han vendido mejor.

Teniendo en cuenta de que somos el Barcelona, de que nuestros jugadores deben tener cierto caché en el mercado, de que nos gastamos hasta 160 millones por un sólo jugador, y de que tenemos una masa salarial elevadísima (Messi cobra 50 millones brutos, lo que supone 100 netos para el Barça), parece conducir al Barcelona a un futuro financiero alarmante.

Es verdad de que ciertas actividades económicas (marketing) ya no las podía ejercer el club con su estatus de club de futbol, por eso se ha tenido que crear FCB SA (ver imagen). Pero si reflexionamos sobre lo que he comentado anteriormente, más el panorama financiero futuro del futbol mundial, creo que debemos hacernos a la idea de que posiblemente, esperemos que no, el modelo futbolístico que tenemos actualmente (pocos clubes siguen siendo eso, clubes) acabe siendo del modelo SA.

Sinceramente, los precios de los traspasos y salarios actuales responden a un modelo nada sostenible.