Una nueva temporada. Nuevos jugadores. Nuevas equipaciones. Nuevas reglas. Nuevos iconos de imagen corporativa. El VAR. Pero por muchas novedades que haya, hay una cosa que sigue siendo indiscutible. Leo Messi es el Rey absoluto del Barça y de La Liga.

Por cierto, y antes de empezar, me ha gustado que La Liga se haya decidido, por fin, a reflejar la condición de vigente campeón de la competición en la manga de la camiseta. Algo que ya lleva años haciéndose en otros países y que la RFEF debería implantar también en la Copa del Rey. Eso si, a nivel de diseño y de composición, creo que la ejecución no es la mejor.

Me gusta más como luce en la Bundesliga o en la Premier League cambiando el logotipo al dorado y con el año del título. En España parece, como se dice vulgarmente, un pegote. Pero para gustos, colores.

Será una temporada que estará marcada por la aplicación del VideoARbitraje (VAR) y por ser la primera sin Cristiano Ronaldo tras 10 años. Visto lo visto tras el partido ante el Getafe, y pese a que el Madrid tiene un gran equipo, costará mucho suplir la vacante del portugués.

En cambio en el Barça, y para suerte de los culés, que Messi marcará la pauta del Barça pese a las nuevas incorporaciones en el conjunto azulgrana.

Podríamos estar horas hablando del fútbol que genera para él mismo y para sus compañeros. Pero los números mostrados en su exhibición particular en el partido de ayer ante un defensivo Alavés hablan por si solos. 2 goles, uno de libre directo ejecutado a la perfección y con inteligencia, y dos balones al poste dejan claras las intenciones de Messi para esta temporada. Va a por todas desde el principio.

El argentino lo dejó claro en su discurso en la presentación de la primera plantilla en el Trofeig Joan Gamper. La Champions es el objetivo, aunque para ello es vital hacer un papel  brillante en La Liga con tal de llegar en óptimas condiciones mentales y físicas al tramo decisivo de la temporada.

Gran responsabilidad de ello la tendrán Ernesto Valverde y sus necesarias, y bien aplicadas, rotaciones. No me cansaré nunca de decirlo. Los jugadores claves ya no tienen 25 años y no es posible jugarlo TODO a TOPE. Desde 2016 el equipo cae estrepitosamente en lo físico y lo mental a partir del mes de marzo.

Los jugadores deben madurar en ese sentido. Y Valverde debe saber transmitirlo para conseguir dosificar a sus jugadores. Eso no significa tirar La Liga o la Copa del Rey. Todo lo contrario. Simplemente, y siempre que las lesiones y las sanciones lo permitan, se debe tirar del famoso “fondo de armario”. Y este año, hay plantilla para ello.

Aún es pronto para tirar palomas al vuelo. Pero creo que el gran enemigo del Barça en la competición doméstica para la presente temporada será el Atlético de Madrid. Simeone ha armado una gran plantilla. Conscientes en parte de que la final de la Champions es en el Wanda Metropolitano. Aunque los precedentes muestran que la presión, y la obsesión, no son buenos compañeros de viaje.

Así que, tras lo visto ayer, podemos estar preparados para lo que será una temporada apasionante.

 

“Unos que nacen otros morirán . Unos que ríen otros lloraran… La vida sigue igual” (Julio Iglesias)