Tras la marcha de Neymar, el equipo quedó huérfano en la banda izquierda y Valverde tuvo que buscar un sistema que equilibrara al equipo. Los partidos de la Super Copa de España contra el Madrid, sirvieron para hacer las pruebas necesarias y sacó a la conclusión, que con el 4-3-3, el equipo sufría mucho y acabó decantándose por el 4-4-2 clásico.

Un sistema muy equilibrado con mucho orden, grandes resultados pero con un juego poco atractivo para el aficionado culé. Dos volantes y con un doble pivote (Busquets y Rakitic) pero sin la figura de los interiores. El perfil de interior quedó en un segundo planto e Iniesta, Rakitic y Denis tuvieron que aprender nuevos mecanismos.

Primero se fue Xavi y lamentablemente, desde hace unos días, Andrés Iniesta. Dos jugadores claves en la mejor época del Barça jugando de interiores con el famoso 4-3-3 que se utilizaba desde la época de Frank Rijkaard. Debido a los fichajes de las últimas temporadas, dejando mucho que desear, el 4-3-3 pierde mucha fuerza y queda notablemente debilitado.

La falta de planificación es alarmante y de momento no sabemos a qué jugaremos y con quién. Se dice que Arthur es el que suplirá a Iniesta, jugador sin jugar en Europa, pero que dudas sí traerlo en verano o en invierno, ilógico es poco. Le sumamos  el posible fichaje de Griezmann, otro atacante con una calidad inmensa pero que no soluciona los problemas de elaboración del equipo. Así pues, se avecina otra temporada con el 4-4-2 rezando que a Busquets y Rakitic les respeten las lesiones.

 

David Galbe

Colaborador

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