Yo entiendo al madridismo. Y aunque tengo amigos barcelonistas a los que les cuesta, yo los entiendo.

Los madridistas de cierta edad crecieron ganando, de aquella manera. Ellos están acostumbrados a que un empujón a Velázquez un metro fuera del área es penalti, y como lo han vivido desde niños , creen que ha de ser siempre así. Y saben que el Ortiz de Merndíbil de turno alargará los partidos lo que sea necesario para que, entonces Gento, hoy Cristiano, anote el penalti pasando de la hora.

Y realmente creen, y lo creen de corazón, que en el minuto 94 les tienen que señalar un penalti aunque a Lucas Vázquez no lo toquen, que pueden despejarla con la mano como Marcelo, y se ríen de que no les piten nada, creen que es normal marcarles dos goles en fuera de juego al Bayern el año pasado, y entienden como algo correcto que en 3 eliminatorias de Champions sus rivales acaben en casi todos los partidos con 10 y cuando haga falta  les regalen un penalti.

Y claro, ¿cómo les pides ahora que entiendan que eso de “unas veces te dan y otras te quitan” no se refiere solo a los demás sino que en ocasiones (pocas) puede afectarles a ellos? ¿Cómo les dices que en algún partido como el del Camp Nou, pueden darles 3 cosas y quitarles 2?

Evidentemente necesitan un coro de plañideras travestidas de comentaristas deportivos, armados de pluma y bufanda blanca, que hacen hincapié en los dos errores que les perjudican y olvidan, condenan al silencio los que les puedan beneficiar, defendiendo su próxima visita a Zalacaín porque Madrid no se parece a Roma en  su trato a los traidores, en este caso traidores a la verdad.

Y los entiendo, como entiendo, aunque me duela a aquellos personajes de novelas del siglo pasado cuando el guapo del barrio lucía coche y billetera para conquistar a las mujeres, y que nunca pensó que las estaba comprando sino que las conquistaba con su inteligencia. Y se jactaba ante los compañeros, invitados en el cabaret de moda, de su gran poder de seducción.

Llevan casi un siglo haciendo y deshaciendo, llevan casi un siglo beneficiándose de errores, que tienen asumido que el error es parte del juego pero solo cuando les beneficia, y como el niño malcriado, si las cosas no salen como quiere, coge la pelota y se marcha a casa.

Por eso la persecución, rayando en lo infame, que ha tenido Hernández Hernández, se ha basado solo en el gol de Messi y en el supuesto penalti a Marcelo, quien estaba cayendo un rato antes de que Alba le golpeara, y el penalti a Suarez, la expulsión de Bale y el gol anulado que era el tercero, han desaparecido de las tertulias, nombrándolas de soslayo, de refilón, para insistir en lo mollar, y en el aviso del cuarto árbitro, que desde 80 m. veía mejor que Hernandez la falta de Suárez, como si esa fuera su misión.

Y me asombra ver a  este FC Barcelona capaz de ganar, ante este trasatlántico 7 ligas y 5 Copas del Rey en una década y 4 champions desde el cambio de siglo.

Como para no sentirnos orgullosos

Antonio Salcedo
Antonio Salcedo

Colaborador

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Yo entiendo al madridismo. Y aunque tengo amigos barcelonistas a los que les cuesta, yo los entiendo.

Los madridistas de cierta edad crecieron ganando, de aquella manera. Ellos están acostumbrados a que un empujón a Velázquez un metro fuera del área es penalti, y como lo han vivido desde niños , creen que ha de ser siempre así. Y saben que el Ortiz de Merndíbil de turno alargará los partidos lo que sea necesario para que, entonces Gento, hoy Cristiano, anote el penalti pasando de la hora.

Y realmente creen, y lo creen de corazón, que en el minuto 94 les tienen que señalar un penalti aunque a Lucas Vázquez no lo toquen, que pueden despejarla con la mano como Marcelo, y se ríen de que no les piten nada, creen que es normal marcarles dos goles en fuera de juego al Bayern el año pasado, y entienden como algo correcto que en 3 eliminatorias de Champions sus rivales acaben en casi todos los partidos con 10 y cuando haga falta  les regalen un penalti.

Y claro, ¿cómo les pides ahora que entiendan que eso de “unas veces te dan y otras te quitan” no se refiere solo a los demás sino que en ocasiones (pocas) puede afectarles a ellos? ¿Cómo les dices que en algún partido como el del Camp Nou, pueden darles 3 cosas y quitarles 2?

Evidentemente necesitan un coro de plañideras travestidas de comentaristas deportivos, armados de pluma y bufanda blanca, que hacen hincapié en los dos errores que les perjudican y olvidan, condenan al silencio los que les puedan beneficiar, defendiendo su próxima visita a Zalacaín porque Madrid no se parece a Roma en  su trato a los traidores, en este caso traidores a la verdad.

Y los entiendo, como entiendo, aunque me duela a aquellos personajes de novelas del siglo pasado cuando el guapo del barrio lucía coche y billetera para conquistar a las mujeres, y que nunca pensó que las estaba comprando sino que las conquistaba con su inteligencia. Y se jactaba ante los compañeros, invitados en el cabaret de moda, de su gran poder de seducción.

Llevan casi un siglo haciendo y deshaciendo, llevan casi un siglo beneficiándose de errores, que tienen asumido que el error es parte del juego pero solo cuando les beneficia, y como el niño malcriado, si las cosas no salen como quiere, coge la pelota y se marcha a casa.

Por eso la persecución, rayando en lo infame, que ha tenido Hernández Hernández, se ha basado solo en el gol de Messi y en el supuesto penalti a Marcelo, quien estaba cayendo un rato antes de que Alba le golpeara, y el penalti a Suarez, la expulsión de Bale y el gol anulado que era el tercero, han desaparecido de las tertulias, nombrándolas de soslayo, de refilón, para insistir en lo mollar, y en el aviso del cuarto árbitro, que desde 80 m. veía mejor que Hernandez la falta de Suárez, como si esa fuera su misión.

Y me asombra ver a  este FC Barcelona capaz de ganar, ante este trasatlántico 7 ligas y 5 Copas del Rey en una década y 4 champions desde el cambio de siglo.

Como para no sentirnos orgullosos

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