El Barça lo volvió a hacer. Como ya ocurriera el pasado 21 de abril en el Wanda Metropolitano, los azulgranas volvieron a ganarle la batalla al Sevilla en una final a partido único y pudieron levantar la Supercopa de España disputada en Tánger. En esta ocasión, las fuerzas estuvieron más igualadas, e incluso fue el Sevilla quien se mantuvo por delante en el marcador durante casi toda la primera mitad, con un tanto que obligó a Del Cerro-Grande a hacer uso del VAR tras un posible fuera de juego. Finalmente, gol legal para los andaluces y 1-0 en el electrónico para desgracia de la mayoría de aficionaron que acudieron al Estadio de Tánger y que se pasaron casi todo el encuentro aclamando a Messi.

El Sevilla, con Machín como nuevo dirigente tras abandonar el Girona, contaba con más rodaje en esta pretemporada y partía con ventaja frente a un Barcelona que se estrenaba este curso en competición oficial. Aún con todo, los culés dominaban el encuentro y se sentían cómodos sobre el verde, no obstante, en muchas ocasiones esto no es suficiente para hacerse con el control y terminó siendo el Sevilla quien golpearía primero. Sarabía logró batir a Ter Stegen en una jugada tan rápida que obligó al colegiado a tirar del VAR para dar por válido el tanto.

El Barça, por su parte, no se vino abajo y puso a prueba al guardameta Vaclik en diversas ocasiones, pero éste estuvo muy atento y cuajo un muy buen partido, acompañado de una defensa que se mantuvo sólida durante todo el encuentro. El partido se estaba poniendo algo aburrido y pese a tener la posesión del esférico, el Barcelona no encontraba la fórmula para batir a Vaclik. Hasta que Del Cerro-Grande pitó falta sobre Messi al borde del área sevillista, que la grada celebró casi como un gol. Messi fue el encargado de hacerla efectiva, y tras dos rebotes en el poste, Piqué metió la bota y puso el empate en el marcador en el 40 de juego.

Ya en la segunda mitad, el Barça siguió dominando el partido, pero el Sevilla parecía haberse hecho un poco más fuerte. Valverde movió el banquillo y dio salida Rakitic y Coutinho con la intención de matar el partido cuanto antes, mejor. Oportunidad tuvo unas cuantas, pero de nuevo Vaclik estuvo ahí para frustrar cualquier intento de un Barcelona que poco a poco, comenzaba a desesperarse.

Con el empate en el luminoso, el tiempo se iba agotando para ambos conjuntos y la posibilidad de una prorroga se hacía cada vez más real. Sin embargo, a Dembélé no parecía gustarle la idea de disputar 30 minutos más y con un trallazo espectacular, introdujo el balón en la portería sevillista. Los andaluces no arrojaron la toalla pese a todo, y a falta de segundos para concluirse el tiempo reglamentario, Del Cerro-Grande señaló penalti de Ter Stegen sobre Aleix Vidal, para de nuevo creer en una prorroga inminente. Pero en el fútbol no hay nada escrito, y tras su error, el propio Ter Stegen enmendó la situación atajando el penalti lanzado por Ben Yedder.

Un final de fiesta feliz para el Barcelona, que conquistó su primer trofeo de la temporada con Leo Messi como capitán. El mismo que levantó la Copa por primera vez para todo el barcelonismo, y el mismo que ayer sumo su título número 33 con la elástica azulgrana, convirtiéndose así en el jugador culé con más galardones en la historia del club.

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