Siempre nos enfocamos en la presencia de nuestros canteranos en el primer equipo, algo lógico puesto que soñamos con formar a futuros cracks del fútbol mundial en nuestra propia casa, pero a veces toca mirar un poco más allá. No demasiado, sólo nos desviaremos algunos metros del terreno de juego. Concretamente, hasta la grada. ¿Cuán de importante es la afición para nuestros jugadores?. Mucho. De hecho, sin una afición como la nuestra, el Barça no sería nada. Ningún equipo sería nada sin una hinchada detrás que les aliente a luchar por todos los objetivos posibles, a ser ambiciosos, y a querer superarse más en cada partido. Y si es así, si los seguidores somos el pilar fundamental de un equipo, ¿por qué el filial azulgrana recibe tan poco apoyo en el Mini?, ¿por qué jornada tras jornada, y hablo con conocimiento de causa, se oye más a los aficionados visitantes que a los propios culés?.

Cierto es que al Miniestadi no son demasiados los que se desplazan. La temporada pasada estando el Barça en Segunda A, la afluencia aumento un poco más dado el interés de la categoría, sin embargo, con el descenso ya consolidado, hubieron incluso insultos hacia esos chavales, que aunque a veces no lo creamos, luchan y se dejan la piel todos los días por cumplir el sueño de sus vidas: triunfar en el primer equipo del Barça. Es innegable que para ello, su actitud y trabajo es primordial, pero también lo es saber que tras su esfuerzo, hay una afición que les apoya y que confía en ellos, pese a que haya épocas en que las cosas no vayan del todo bien. Tanto si despuntan rápidamente, como si necesitan algo más de tiempo para explotar y demostrar sus cualidades.

Ante todo esto, siento cierta tristeza al ver como el apoyo a nuestra cantera, esa de la que tanto presumimos y a la que tan poco alentamos, se siente cada partido en casa como visitante, puesto que la afición contraria es siempre la que se hace oir en el Miniestadi, no se si porque haya más seguidores rivales o porque al culé le faltan ganas, pero el silencio de la culerada reina imperioso. He visto incluso gente que celebra con cierto reparo los goles del Barça, porque se ven rodeados de seguidores contrarios, algo que te hace sentir un poco fuera de lugar, aún en tu propio estadio, y que en alguna ocasión ha terminado con discusiones, propias del fútbol, por otra parte. Reitero que para decir todo esto, me baso en mis propias vivencias, y no en simples impresiones ni especulaciones.

Pero aún con todo eso, parece que el filial azulgrana aburre y mucho. No vamos a negar que les quedan varios escalones para llegar a practicar el fútbol de los Messi, Rakitic, Busquets o Jordi Alba, pero no debemos olvidar que son chavales en formación, a los que les queda mucho por aprender y también mucho por demostrar, y que cualquier abucheo, represalia o incluso la falta de apoyo, puede marcarles para en un futuro, convertirse en futbolistas de élite, o quedarse en el bando de los jugadores (con todo el respeto del mundo) mediocres.

Si los Riqui Puig, Abel Ruiz, Carles Aleñá, Miranda o Chumi, entre muchos otros, triunfan algún día en el primer equipo, sin duda no faltarán aquellos que se suban al carro y que saquen pecho de nuestra cantera. Y serán los mismos que un día, cuando estos jugadores necesitaban el aliento de los culés para poder llegar lejos, preferían quedarse en casa o irse a pasear, porque el juego del Barça B era demasiado aburrido como para parder el tiempo.

Diana Velasco Silgado
Diana Velasco Silgado

Redactora/Administradora

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